Le meten un mando por el c…

Según recogen varios medios de peso, como por ejemplo Gizmodo o el Mirror, los hechos sucedieron tal que así. Un joven chino de 19 años, Huang Chen, empezó a sentir fuertes dolores por la zona de la espalda tras haber estado bebiendo en exceso con sus “amigos” (más adelante entenderéis las comillas en amigos), así que se desplazó hasta el Hospital de Changsha para ver qué le pasaba.

De primeras los médicos no vieron nada que explicara los dolores de los que el joven se quejaba (estaba borracho, pero eso no suele causar dolores de espalda). La primera sorpresa llegó cuando Chen se dio la vuelta en la cama sobre la que le estaban examinando: el televisor de la habitación se cambió él solo de canal. Las pruebas continuaron, entre otras cosas le hicieron unas radiografías de la zona abdominal y en este punto es donde llegó la segunda y más sorprendente sorpresa: tenía un mando a distancia dentro del cuerpo.

Y esa era la razón de los dolores. ¿Cómo llegó el mando ahí? os estaréis preguntando. La policía cree que fueron sus propios amigos quienes se lo introdujeron por el bujero del culo la cavidad anal…

Sí, ya lo sé esto huele un poco a FAKE, pero quien sabe… si circula por todo…

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Nuestro cuerpo, preparado para días de 25 horas

Los ritmos circadianos del cuerpo se originan en el sistema nervioso central, que es el que provoca cambios regulares en la formación de orina, la temperatura corporal, el ritmo cardíaco, el consumo de oxígeno, la división celular y las secreciones de las glándulas endocrinas.

Así pues, el cuerpo humano se parece bastante a un termostato en el sentido de que es un gran sistema homeostático complejo, que emplea una intrincada red de mecanismos que se retroalimentan para mantenerse estables en medio de situaciones que cambian de forma dinámica.

El cerebro se encarga de mantener a muchos de estos mecanismos de retroalimentación, ya que coordina los estímulos externos recibidos por los órganos sensoriales y responde provocando las acciones corporales apropiadas.

Sin embargo, nuestros ciclos del sueño dependen de la retroalimentación negativa, porque los ritmos circadianos humanos son de 25 horas. Se ignora aún por qué, después de millones de años de vida en un mundo con días de 24 horas, el reloj biológico se atrasa esa hora.

De este modo, debe ser el mundo exterior el que, a diario, pone en hora nuestro reloj biológico, ya sea detectando patrones de luz y oscuridad o, de manera más sutil, percibiendo el cambio del campo magnético de la Tierra, que cambia con la rotación del planeta.

Sin esa retroalimentación negativa que sincroniza nuestros ritmos circadianos, dormiríamos durante un día entero dos semanas de cada mes a causa de esa hora extra de nuestro cuerpo.