Es posible tener una selva en casa

¿Sabéis? Hace un tiempo que estaba pensando en hacer algo diferente, así que hoy que no estoy muy ocupado os hablaré de cómo es posible tener un zoo sin salir de casa.

Os voy a contar mi experiencia, pues en casa tengo un auténtico zoo.

Leo

Leo

El gato color crema de la foto es Leo, MI gato. Le encanta dormir en los sofás o las camas, aparte de las sillas desde donde vigila a las ardillas. ¿Lo peor? Que no es autosuficiente (en ninguno de los dos sentidos. Ya me entendéis… o no), y tengo que limpiar yo sus residuos nucleares.

En estas fechas le encanta estar lo más cerca del fuego posible, a ver si va a quemarse (ahora recuerdo que una amiga mía tiró su gato al fuego cuando era pequeña… ¬¬); pero en verano lo que más le gusta es estar en la ventana de la cocina, en el hueco que hay entre el cristal i las persianas.

Por cierto: mi gato es muy gastronómico: sólo croquetas o paté de gato (luego os cuento una anécdota sobre el paté de gato). Tu puedes darle todo el pescado que quieras, pero no se va a comer nada. Y con la carne y cualquier otra cosa, igual. Antes moriría de hambre.

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¿Y si el fuego fuese agua?

Navegando me he encontrado con esta preciosa galería fotográfica que os recomiendo ver.

Recordatorio

Reucerdo que hay un SORTEO GRATUITO.

No se ha apuntado mucha gente, a pesar de que hay premio y no necesitas hacer nada.

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Suerte 😉