Las torres de asalto medievales

Torre de AsaltoLas torres de asalto, también conocidas como bastidas, eran enormes construcciones de madera con ruedas para desplazarlas y acercarlas a las murallas de un castillo. Su altura debía ser mayor que la de la muralla a atacar y tenían un puente levadizo que caía uniendo la torre con el lienzo del castillo y facilitando el asalto.

Debido a su tamaño, eran muy complicadas de desplazar, por lo que solían ser construidas una vez establecido el asedio a un castillo. Para ello era vital que hubiera madera en el entorno y debían protegerse durante su construcción. Una vez montadas eran temibles, pero antes no eran más que “unas pocas maderas”, por lo que una antorcha de un traidor o de un enemigo hábil, podía acabar con la bastida.

Más de 30 metros de altura en algunos casos y en su interior varios pisos se comunicaban con escaleras para permitir a los soldados ascender hasta la parte superior. En un asedio al castillo de Kenilworth, se construyó una bastida tan grande que se alojaron para el ataque 11 catapultas y unos 200 arqueros en su interior. Todo un edificio de ataque móvil.

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